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martes, 27 de octubre de 2009

Cuevas del Drac


Porto Cristo es un pueblo de callejuelas estrechas, en el Ayuntamiento de Manacor, a 65 Km de Palma de Mallorca, conquistado por el turismo, con sus playas, puerto deportivo, mercado de artesanías, bares y restaurantes, pero también impresionantes bellezas naturales como las famosas Cuevas del Drac, apenas a 500m. de la villa, ideal para una escapada familiar.

Porto Cristo está dominado por un cerro en el que se encuentran la Iglesia de San Salvador y las ruinas de una fortaleza. Esta en la región de Artà, donde se pueden ver los talayots, monumentos prehistóricos de las islas Menorca y Mallorca, enormes torres de piedra que por su forma y ubicación tendrían funciones de vigilancia, y quizás algo más por su orientación hacia los solsticios o sus equivalentes lunares.

Las Cuevas del Drac son cuatro inmensas cavernas que albergan lagos transparentes y se extienden casi 2,5 Km. de extensión a 25 metros de profundidad. De origen marino, se formaron por la filtración del agua de mar a través de las fisuras de la piedra caliza, modelando durante milenios las salas erizadas de agujas, estalactitas y estalagmitas realmente asombrosas.
La visita está muy bien organizada, por grupos y con un guía, y ofrecen un espectáculo completo: visita a las cuevas iluminadas, espectáculo de luces, concierto y paseo en barca por el lago Martel, el más grande de todos, considerado uno de los mayores del mundo, con sus 177 metros de largo y 30de ancho. Y si algo les resulta familiar, es porque las Cuevas del Drac son mencionadas por el genial Julio Verne en su libro Clovis Dartetor.
A orillas del lago escucharemos un concierto interpretado por un cuarteto integrado por dos violines, un violoncelo y un armonio, que se ofrece desde el año 1935; incluye Alborada gallega, de Caballero; Plaisir D’amour, de Martini; Tristesse Studio 3 Opus 10 de Chopin y la Barcarola de Los Cuentos de Hoffmann, de Offenbach.
Luego del concierto se disfruta de un espectáculo de luces que representa un amanecer sobre el lago y luego se cruza en barca o a pie por un puente. Las cuevas se pueden visitar entre noviembre y marzo, en cuatro turnos; y desde abril hasta octubre, en siete turnos.
Las entradas se deben adquirir en el momento de la visita, pero los grupos son limitados de manera que en el billete se señala la hora de acceso a la cueva. El complejo cuenta con estacionamiento para vehículos gratuito, jardines, bar, una tienda de recuerdos, zona de picnic, sanitarios, teléfono y hay una parada de bus.
Sin embargo, está muy cerca de la Villa de Porto Cristo, apenas a 500 metros, donde podremos completar nuestro fin de semana inolvidable disfrutando de las largas playas de arena fina y visitando sus monumentos históricos. Otra opción es el recorrido por el antiguo pueblo de pescadores, donde podremos abordar una barca de excursión y durante el viaje hasta podremos observar el fondo del mar.
Hay otras cuevas para visitar, como las Coves Blanques y las Coves dels Hams; ideal para el otoño es el Paseo de la Sirena, que bordea la costa donde se encuentra el tradicional Mercado. Este mercado al principio solamente era visitado en busca de productos naturales de la isla, pero fue ganando prestigio entre los turistas y actualmente ha sido ampliado tanto en su espacio físico como la oferta de productos, además de que, por su ubicación, nos ofrece preciosas vistas de la playa y las Cuevas Blancas; se encuentra abierto todos los domingos por la mañana. También puedes visitar su centro comercial, con comercios de lujo y marcas importantes.
No dejemos Puerto Cristo sin saborear la tradicional y marinera cocina mallorquí en alguno de sus innumerables bares o restaurantes.

miércoles, 14 de octubre de 2009

dos mil


MÉRIDA, YUCATÁN.- En la entidad se han identificado más de dos mil cenotes o ríos subterráneos y la zona oriente es la que tiene mayor presencia de estos sitios naturales.
De acuerdo con datos del Censo de Cenotes y Grutas de Yucatán, que realizó la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del gobierno del estado, hay 141 sitios considerados como grutas de diversos tamaños y formas en el estado.Según ese estudio, difundido por la dependencia estatal a través de su página Internet, del total de cenotes ubicados hasta el momento, mil 14 son lugares abiertos, o sea que están a simple vista, y 342 están semiocultos.Otros 734 de esos ojos de agua son cerrados, es decir, están dentro de oquedades y también se ubican en sistemas de grutas o debajo de la superficie, indicó el reporte.Señaló que del total de estos cenotes se calcula que por lo menos 103 tienen un alto potencial para el desarrollo de turismo y el espeleobuceo, algunos ya son utilizados para esos fines, principalmente los que se ubican en la zona oriente de la entidad.Detalló que destacan los cenotes Xkekén y Sacmulhá, en el municipio de Valladolid, ambos considerados de los más hermosos de la Península de Yucatán, por sus aguas azul turquesa y que son aprovechados por las comunidades que viven en sus alrededores.Indicó que el espeleobuceo es la actividad deportiva relacionada con la espeleología, cuya finalidad es la exploración de cavidades subacuáticas y se refiere a la exploración y estudio de las cavernas inundadas.En Yucatán se han realizado varios encuentros nacionales e internacionales de buceo en cavernas, que tuvieron sus inicios en 1996 y aunque tuvo un largo periodo de interrupción, en noviembre del 2008 se llevó al cabo el VII Encuentro Internacional de Espeleobuceo.

lunes, 12 de octubre de 2009

Cueva Kitum


Bioparc recrea una cavidad africana que albergará a hipopótamos y cocodrilosEste hábitat estará disponible en octubre



El Bioparc ofrecerá a principios de octubre la posibilidad de pasear por una fiel recreación de la cueva Kitum, situada en la Reserva Nacional del Monte Elgón, en la frontera entre Uganda y Kenya.Esta reserva africana tiene como principal atracción cuatro cuevas, que son la Makingeni, Chepnyalil, Ngwarisha y la citada cueva recreada en el zoológico de Valencia.Esta cueva es una cavidad excavada a lo largo de los años por los elefantes en busca de la sal que impregna sus paredes. La cueva es tan grande que en ella se pueden alojar manadas de estos gigantescos animales. Su nombre significa en lengua maasai "Lugar de Ceremonias". Para ampliar las recreaciones de entornos con los que ya cuenta el Bioparc, se ha estudiado a fondo el lugar original para poder plasmar con el máximo rigor todas sus características.Desde esta cueva los visitantes podrán acceder a tres visiones del continente africano. En primer lugar, el bosque ecuatorial, donde habitan los gorilas. Asimismo, podrán contemplar la sabana, con la presencia de los elefantes; así como el lago de los hipopótamos y cocodrilos del río Nilo. Desde la cueva se podrá ver nadar a estos grandes reptiles y por primera vez en España a los hipopótamos bucear bajo las aguas, reproduciendo el hábitat de los lagos Tanganica de Malawi. En este nuevo entorno del zoo valenciano habitan ya cuatro especies de animales. Los citados cocodrilos del Nilo, que pueden alcanzar los 5 metros y medio de longitud, así como los hipopótamos, que pueden permanecer bajo la superficie acuática hasta 6 minutos.Del mismo modo, los visitantes podrán ver a la tortuga de concha blanda africana, cuyo caparazón carece practicamente de osificación y ha sido exterminada en algunas regiones.Su curiosa nariz acaba en forma de pequeña trompa. Por otro lado, las aguas de la cueva Kitum albergarán a los ciclidos africanos, una especie de peces.

martes, 29 de septiembre de 2009

Calakmul, Campeche



La Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche, con cerca de 750 mil hectáreas, es la mayor de México en cuanto a bosque tropical, con unas 300 especies de aves y cinco de los seis felinos que viven actualmente en Norteamérica.



Apenas en la mitad de camino hacia Calakmul ya se puede ver una buena muestra de fauna desde la orilla de la carretera. Incluso, poco antes de llegar a la zona arqueológica, una martucha o mico de noche retorna a su madriguera en el agujero de un árbol Ramón y un viejo de monte cruza la vialidad, sin mucha prisa. Un poco más adelante, una manada de 20 coatíes busca insectos debajo de la hojarasca y un águila elegante lleva una rama para reforzar su nido.

Luego, una tropa de monos aulladores cruza el dosel de la selva, seguidos por unos cuantos monos araña que saltan a gran velocidad. Un tucán los observa mientras pasan por encima de su cabeza y lo hacen emprender el vuelo con ese típico sonido de su canto toc toc.

EN LA RESERVA

Para caminar al interior de la selva hay algunos circuitos con senderos especiales para los visitantes. Al seguir lentamente estas veredas con los sentidos bien despiertos nos damos cuenta de que la selva tiene tres dimensiones. Como siempre estamos viendo al suelo para no tropezar o por el miedo a las víboras; nunca miramos para arriba, al dosel de la selva donde viven miles de especies. Un espacio extraordinario que le da la tercera dimensión. Ahí viven además de monos, martuchas, cientos de especies de aves, insectos y plantas que crecen sobre otras plantas, como las bromelias.

CALAKMUL, DOS MONTÍCULOS ADYACENTES

Además de ser una de los mejores sitios para los observadores de aves y amantes de la naturaleza, Calakmul fue la ciudad más importante de la región central del Imperio Maya, habitado en los periodos preclásico y clásico tardío (entre los 500 años aC hasta mil dC). Concentra la mayor cantidad de textos dinásticos mayas, pues está repleto de estelas, muchas coronando las dos pirámides principales, en cuyo interior se han descubierto las pinturas más extraordina-rias del mundo maya, las cuales no están todavía abiertas al público.

Al llegar a la gran plaza de Calakmul, que en maya significa “dos montículos adyacentes”, la niebla se empieza a levantar poco a poco, dejando tras de sí un sol brillante y un fuerte calor húmedo. La fauna sigue apa-reciendo por todas partes. Un trogón con los colores de la bandera de México los observa detenidamente y, en el mismo árbol, un momot se mueve nerviosamente con su cola en forma de péndulo. Subimos a la gran pirámide principal, un palacio extraordinario por su altura y dimensiones, que domina toda la selva.

EL VOLCÁN DE LOS MURCIÉLAGOS

Al norte de la reserva, una profunda cueva sólo explorada parcialmente alberga una población impresionante de murciélagos. La cueva de piedra caliza se encuentra al fondo de un sótano de unos 100 metros de profundidad en su tiro más largo. Para descender es necesario equipo especializado de espeleología y una máscara protectora, pues la cantidad de guano de murciélago existente en la cueva puede contener el hongo de histoplasmosis.

Cada noche emergen de la boca de la cueva, como si fuera la lava de un volcán. Por más de tres horas salen infinidad de murciélagos y ofrecen uno de los espectáculos naturales más increíbles a observar en la reserva. Este lugar es muy poco conocido y sólo llegan de vez en cuando algunos investigadores y organizaciones conservacionistas.

Los murciélagos son importantísimos para las selvas. En el mundo se conocen 10 mil especies de mamíferos, de las cuales mil son murciélagos. Cada uno puede comer más de 1200 bichos por hora del tamaño de un mosquito y por tanto son muy eficaces en el control de plagas. Además, los murciélagos frugívoros son los principales dispersores de semillas y polinizadores en la selva. 70% de las frutas tropicales provienen de especies polinizadas por los ellos, incluyendo el mango, la guayaba y la guanábana.

APROVECHAMIENTO SOSTENIBLE

Sin duda, una reserva no puede sobrevivir si sus habitantes no encuentran fórmulas para aprovechar los recursos naturales de manera sustentable, es decir, explotarlos de manera racional, permitiendo su constante renovación.

Así, la apicultura se ha convertido en uno de las actividades mejor aprovechadas por los ejidatarios de la región. La producción de miel de abeja permite a los campesinos vivir de la selva sin tumbar sus árboles de maderas preciosas para introducir ganado o maíz. Estos cultivos agotan los suelos y extinguen la mayor riqueza de esta región: su biodiversidad.

Otra actividad sostenible, si se realiza de manera adecuada, es la explotación del árbol del chicozapote para la extracción del látex con la que se produce el chicle. Desde 1900 la zona presentó una fuerte explotación forestal que se intensificó en los años 40 con la extracción del chicle y, en los años 60 del siglo XX, la industria maderera remplazó a la chiclera como principal actividad.

El chicle ya era consumido por los antiguos mayas y se convirtió en un producto popular para todo el orbe cuando James Adams descubrió que el presidente Santa Anna lo consumía. Adams industrializó y dio fama mundial al producto, mezclándolo con saborizantes y azúcar.

Hoy día, el chicle que comúnmente consumimos se produce de manera sintética, con derivados del petróleo. Sin embargo, la industria chiclera sigue funcionando en diversos ejidos. Uno es el 20 de Noviembre, al este de la reserva. La extracción del chicle se hace especialmente en la época de lluvias, de junio a noviembre, cuando el árbol de chicozapote es más productivo. Pero éstos no deben explotarse año tras año, sino una vez cada década, para evitar que el árbol se seque y muera.

Todas estas presiones han tenido implicaciones eco-lógicas significativas en este territorio. Sin embargo, la Reserva de la Biosfera de Calakmul sigue siendo uno de los espacios naturales mejor conservados de México y, sin duda, la tierra del jaguar.

CAMINAR EN CALAKMUL, EXPERIENCIA EXTRAORDINARIA

Es el territorio de la abundancia y de la diversidad. No es que existan muchos individuos de una sola especie. Al contrario, casi todos son diferentes unos de otros. Los árboles que están juntos son de diversas especies. Las hormigas de un árbol son distintas a las de otro. Puede haber un árbol de pimienta separado por tres km de otro de su misma especie. Todos están especializados en algo. Por ejemplo, muchas plantas con flores amarillas se abren de día para ser polinizadas por las abejas. Por su parte, las de flores blancas, que se ven mejor en la noche, se abren para su polinización por los murciélagos. Por eso, cuando se destruye una sola hectárea de selva, se pueden perder especies que ni siquiera conocemos.
Fabricio Feduchy.

viernes, 11 de septiembre de 2009

REALIDAD Y MITO: CULTO ATÁVICO A NOCTILUCA EN LAS CUEVAS DE LOS CANTALES


No dejan de ser noticias las cuevas del Cantal. Y lo son porque su interés prehistórico y antropológico no decae desde que fueron descubiertas decenios de años atrás. Llaman la atención cada día y su mundo de sombras y misterios sin desvelar no deja de encandilar a estudiosos y a cuantos rondan en sus inmediaciones o pisa su interior.
Pasearon sus reales por las costas malagueñas, allá por la noche oscura de los tiempos, en la edad balbuciente de la Humanidad pensante. Parientes próximos al Cromañón o al Neandhertal, vaya usted a saber, simios antropomorfos en cualquier caso, se asentaron en la proximidad de lo que hoy son las esplendentes playas de Rincón de la Victoria. Se ha discutido durante años si aquellos antepasados nuestros eran antropófagos, o sea, aficionados a las carnosidades protuberantes de sus semejantes, o si la espeluznante interpretación habitual arroja más luz sobre la mente de los antropólogos que sobre el canibalismo prehistórico, práctica ésta que en la zona de Málaga no pareció confirmarse.
Se tendió aquí a la recolección de conchas, por ser el elemento más próximo a sus vidas. Sea como fuere, lo cierto es que los homínidos asentados en las cuevas de la zona hoy conocida como Los Cantales, a tiro de honda del puerto de Málaga, buscaron refugio en las grutas excavadas por la violencia del mar obedeciendo a un instinto desarrollado de supervivencia y afán de superación de sus limitaciones estereotipadas: Defensa de los peligros a que el medio los sometía y lugar en los que practicar sus ritos y creencias como salvaguarda de la existencia, a la vez que subsistir como concheros.

Se piensa que eran concheros por que los métodos de estudios estratigráficos, semejantes a los que en la actualidad se llevan a cabo en las cuevas de La Araña, revelaron la importancia de las conchas marinas como parte de la alimentación diaria y recurso de ornamentación personal. Concheros parecen ser que fueron los grupos prehistóricos afincados en la costa malagueña cuando el Homo Sapiens se hiso sedentario y tomó visos de realidad constatada en la zona.
Bipedación y su consecuencia más directa la liberación de las manos, junto con el espectacular aumento del tamaño del cerebro permitieron el desarrollo de una extensa variedad de facultades y una versatilidad en el comportamiento que no tiene parangón en el resto del mundo animal viviente del entorno.. En otras palabras, se abre en sus mentes la idea de la trascendencia, o sea, la aparición de un sentimiento que va más allá de todos los actos de la vida encaminados a la alimentación y la procreación.

Las suposiciones sobre la vida y costumbres de los pueblos concheros dejaron entrever prácticas religiosas. Atónitos ante el milagro de la Creación, cómo había de ocurrir luego con el antiguo pueblo de Egipto, veían dioses en todas partes. Los investigadores de la cueva del Higuerón, luego conocida como del Tesoro, conjeturan con la posibilidad de que los que la hicieron su hábitat adoraban al sol, astro rey y creador por excelencia; barruntan con la certeza de que rendían pleitesía a la tierra admirados por su fecundidad sin límites, y bajaban la cerviz ante la luna, diosa a que conferían el poder de velar por sus vidas durante las horas en las que se entregaban al sueño.
Con toda probabilidad, se extasiarían con el espectáculo que contemplaban desde la entrada de las cuevas en las que se aposentaban cuando disfrutaban del descanso y la tranquilidad de las noches primaverales, y del que eran protagonistas las luciérnagas (noctilucas), escarabajos con élitros de color castaño o negro cubiertas con otras alas voladoras anaranjadas luminiscentes, (fenómeno natural que también en estos días podríamos contemplar si nos asomásemos a los acantilados de la Cala del Moral).
Los destellos de los insectos emitidos para atraer a la pareja, una sabia señal convenida entre el macho y la hembra de la especie para facilitar el aparejamiento entre ambos, debió maravillar aquellas mentes primitivas. Fenómeno de bioluminiscencia que debieron asociar enseguida con el brillo de la luna y la rara forma que adquiere cuando en la fase de cuarto creciente, coincide en los meses primeros del año con Venus. El lucero del alba convierte al satélite nocturno, el más brillante después del sol y la luna, en una D pronunciada en forma de barca que parece sostenerlo ingrávido en la vastedad del universo.
Fue suficiente para que, como resultas de la manifestación de luces y sombras misteriosas y nocturnas se originaran rituales, cantos y actos de veneración. Noctiluca, la esplendente diosa de la noche había nacido. Pero había que perpetuarla en la tierra y para ello se conjuraron dos elementos: el agua resbalada gota a gota durante milenios y los carámbanos de carbonato de calcio formados cuando aquella se evapora. Las formas prodigiosas de estalactitas y estalagmitas parecen tomar vida como si la naturaleza concediera soplo el soplo de la creación a figuras inertes de la piedra. Eso es lo que vieron los ancestrales adoradores en sus incursiones al interior de una de las salas de la cueva del Tesoro (y que Avieno cita en su obra “Oda Marítima): la diosa revestida con una manto majestuoso apoyada sobre un pedestal bicorne con mucha similitud con el misterio de los astros de la noche que presenciaban en el cielo. La pétrea figura se erigía en diosa para el culto de nuestros antepasados y figura mítica que copa la admiración de quienes hoy nos acercamos a sus inmediaciones.

Pepe BECERRA