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miércoles, 11 de diciembre de 2019

més enlla dels 2000......


García-Dils, el hombre de las profundidadesEl arqueólogo ostenta el récord mundial de espeleología tras descender 2.200 metros en la cueva conocida más profunda del mundo, Krobera-Voronya, en la república autónoma de Abjasia, en el Cáucaso Occidental




¿Qué lleva a una persona a querer desaparecer bajo la tierra, a meterse en los pasadizos más angostos y a soportar allí las condiciones más arduas? Sergio García-Dils (Sevilla, 1971) lleva toda su vida explorando lo que hay debajo, muy por debajo, del suelo que pisamos. Ha escudriñado grutas de todo el mundo. Y sus anécdotas explican su persistencia. En un momento de la entrevista con este arqueólogo y espeleólogo, mientras rememoraba cómo su equipo logró el récord mundial de profundidad, en la sima Krúbkera-Voronya, en el Cáucaso Occidental, apareció la clave.
– ¿Hasta qué punto puede ser duro vivir dos meses bajo tierra?
– Nuestro campamento estaba a 1.600 metros de profundidad. En una zona a la que se accede buceando a través de una galería inundada, atravesando cascadas. Dormíamos en una pequeña galería que se queda seca, con el sitio justo entre dos paredes. Un espacio de 3×5 metros, con una temperatura de cuatro grados, con un 100% de humedad y oscuridad absoluta. Vives en las tinieblas, completamente aislado de la superficie. Las 24 horas del día te cae agua encima y soportas corrientes de aire, incluso cuando estás durmiendo o descansando. Estás embarrado, no tienes donde lavarte, soportas jornadas de trabajo de 12 horas y sólo desayunas y cenas cuando vuelves al campamento.
– ¿Por qué merece la pena?
– Cuando batimos el récord por primera vez llegamos a una sala inmensa que no esperábamos. Hay veces que la cueva puede acabar en un agujero por el que no cabe ni la mano, pero no fue el caso. En ocasiones como esta llegas a lugares increíbles, con cascadas, ríos… pero, además, eres el primer ser humano que los ve.
En ese espíritu de primer poblador se halla una pasión que le viene de la infancia. Hijo de una zaragozana y de un ingeniero industrial y espeleólogo, a García-Dils le fue inoculado el veneno cuando era niño. Creció en Sevilla, en el Barrio de Heliópolis, y estudió en el Colegio Claret. Probablemente, era el único niño de su clase que tenía acceso a ese tipo de lugares. Desde los siete años, acompañó a su padre a todas partes. “Ellos siempre han viajado mucho, han pasado meses en Nepal, por ejemplo. Me despertaron esa vocación por descubrir”.
También por este ímpetu aventurero, de novela de Verne, se decantó por la licenciatura de Historia, y se especializó en el conocimiento de las lenguas antiguas. Estudió epigrafía en latín, griego, egipcio, hebreo… Comenzó su tesis en Rusia, por la cuestión de la colonización griega, pero su catedrático falleció y regresó a Sevilla para especializarse en epigrafía romana. Hace 20 años que se dedica a esta civilización como arqueólogo en el Ayuntamiento de Écija. “Fue una adaptación forzosa pero poco a poco fui dejándome seducir por el encanto a la arqueología más urbana. Estoy satisfecho de los descubrimientos que hemos ido haciendo. Las inscripciones latinas me han dado muchas satisfacciones”.
A lo largo de estos años, ha desarrollado excavaciones urbanas en zonas públicas de Écija como el Alcázar Real, la Plaza de España… “Trabajamos el territorio histórico del núcleo a lo largo de los últimos 3.000 años. Cómo ha evolucionado el paisaje, el poblamiento y la propia ciudad desde sus orígenes. Otra línea de trabajo es la epigrafía romana, muy rica en inscripciones. Y una tercera es la gestión del patrimonio. Actualmente estamos en el Palacio de Peñaflor, con una arqueología más reciente pero muy interesante».
A su juicio, el nivel con el que se trabaja en Arqueología dentro de España es excelente. «Colaboramos con equipos alemanes, franceses, italianos… y vamos todos a una. No existe un abismo, aunque sí una diferencia en cuanto a medios. Pero, gracias a esa relación tan fluida, podemos utilizar los suyos para también investigar nosotros».
En su carrera le ayudaron los conocimientos sobre espeleología. Cuando empezó a tener relación con Rusia, en 1991, la URSS estaba viviendo sus últimos estertores. En la Universidad de Moscú existía un equipo de espeleología al que accedió gracias a sus destrezas en el campo. Junto a él, se sumó al proyecto un grupo de jóvenes de diferente procedencia, casi todos miembros de una segunda generación de espeleólogos. Era 1995 y él atesoraba 17 años en el campo, cumplía el perfil perfecto. La idea era explorar las cuevas más profundas desde un punto de vista científico. Estuvo en Eslovenia, en la frontera de la parte rusa del Cáucaso… «Por la guerra, no podíamos ir más allá. Hasta que en 1999 retomamos las expediciones soviéticas en aquella región que, luego, nos brindó unos resultados espectaculares».
En ese año, de hecho, batieron el récord. Superaron la cifra de Los Alpes, de 1.610 metros, llegando a bajar a los 1.720. «Fue la primera vez que aquello sucedía en otro lugar que no fuera en la gran cordillera europea. Hoy, vamos ya por los 2.200 metros«, cuenta, y se aprecia en su tono cierta impresión respecto a un logro que es suyo. En 2002, en una expedición organizada por National Geographic, batieron la cifra de los 2.000. Nadie les ha superado todavía. En el Cáucaso, tienen en su haber el descubrimiento y confirmación de la primera, segunda y tercera cueva más profundas.
«El mérito no es mío. Aquí es imposible hablar de una sola persona. Si hay algo que necesita un trabajo de equipo, eso es la exploración. Abajo convives con poca gente. La primera vez que superamos los 2.000 metros, éramos seis. Pero detrás teníamos un apoyo de 20 especialistas. De este modo, lo más difícil aquí no es otra cosa que coordinar y saber trabajar en grupo. Y allí abajo la mayor habilidad es la capacidad de convivencia. No es algo heroico, es cuestión de llevarse bien, de tener buen humor. Y pasión, claro, porque no sacas un céntimo, más bien lo pierdes».

«Es la exploración geográfica pura»

Aunque reste méritos a sus campañas, lo cierto es que sí hay algo de heroísmo en su trabajo. Por ejemplo, cuando se llevó a Jesús Calleja al Cáucaso, les pilló una fuerte crecida. Pasaron mucho miedo. «A más tiempo llevas, más consciente eres de los accidentes que se producen. Lo que decía antes, sigo porque hoy puedes explorar todo el planeta con robots, drones… Pero adonde yo he accedido sólo llega el hombre. Es la exploración geográfica pura, ningún ser humano ha puesto el pie donde tú lo estás poniendo».
En sus viajes al centro de la tierra, García-Dils ha descubierto ecosistemas completos que habitan a 2.000 metros de profundidad y 10 nuevas especies. Una población cavernícola de extremófilos que vive en zonas sin luz y de humedad superlativa. Seres en los que se está investigando con vistas a la fauna que pudiera existir o haber existido en Marte. «En caso de que así fuera, tendría mecanismos similares, es una de las líneas clave de este estudio que puede tener aplicaciones insospechadas».
El sevillano es incapaz de quedarse con una de sus exploraciones, pues cada vez que regresa, los nuevos descubrimientos eclipsan lo anterior. Sin embargo, en su anecdotario, destaca una campaña del año pasado, en la que consiguieron reunir cuatro grandes cuevas que en principio se creían independientes. «Fue una revolución, aunque en España no se enteró nadie, claro. Nos dimos cuenta porque encontramos una placa de topografía de una antigua expedición soviética entrando nosotros por otra cavidad que los rusos no habían explorado. Vimos que de lo desconocido habíamos llegado a lo conocido. De pronto estábamos ante un sistema subterráneo de 2.200 metros de profundidad que nos abre enormes posibilidades para continuar explorando en 2017. Fue increíble. Y localizamos a los primeros exploradores para decirles: Hemos llegado por otra entrada al lugar donde tú estuviste hace años«.
Con el aumento de los medios técnicos, las expediciones también han mejorado en España. «Está apareciendo un segundo, tercero y cuarto sistema de más de 100 kilómetros. En los últimos años hemos sacado muchas distancias inexploradas, y hallado galerías dos y tres veces más anchas que la del Metro. Por dar un dato, como mucho habremos explorado en más de un siglo de espeleología no más del 10 por ciento de lo que puede haber. En España se da la fecha de 1897 como comienzo de la disciplina. En estos 120 años se ha descubierto una barbaridad y esto te da una idea de todo lo que nos queda por delante».
El año que viene, avanza, una expedición invernal le hará volver a la cueva más profunda del mundo. Después, regresará a esas cuatro cuevas que luego eran una y que tantas satisfacciones le han dado para continuar investigando sobre los resultados anteriores. El Noroeste de Eslovenia y en la zona central de la Cordillera del Tauro en Turquía también están en el horizonte de este profesional que redactó el Real Decreto de Espeleología, un texto que ha ayudado a reglar la enseñanza en el campo, hoy equivalente a una Formación Profesional».

«En este mundo de inmediatez nuestro campo no es atractivo»

También continuará explorando por pura pasión. A su hija, como su padre hizo con él, se la llevó por primera vez cuando sólo tenía cinco meses, con su pequeño saco de dormir y todo. «Ahora tiene un año y yo espero que esto le guste. Es una actividad preciosa pero que es difícil que atraiga en el mundo en que vivimos y más a la gente joven. Nosotros tenemos todos entre 45 y 50 años… hay un relevo de entre 20 y 25, pero nunca atraerá a grandes masas porque, hablando en plata, no te ve nadie. Si escalas, todo el mundo te retratará pero nosotros estamos bajo tierra. Por otro lado, hay que ser consciente de que puedes pasarte un mes lleno de barro y volverte de vacío. Y no hay dinero de por medio, sin apoyo de las administraciones públicas, vamos tirando con los patrocinadores. En fin, tienes que albergar una paciencia enorme, saber que los proyectos son de por vida. O se acaba la cueva o te acabas tú. En el mundo de inmediatez, la espeleología no puede resultar atractiva a gran escala».
Con todo, García-Dils la recomienda a cualquier escala. De la misma que uno puede hacer escalada en Sierra Nevada o en el Himalaya. «Si te gusta, te gustará para siempre

sábado, 1 de junio de 2019

Refugis antiaeris a Terrassa



La Terrassa sota terra.






La irrupció de l’aviació en les guerres i la innovació del bombardeig des d’ells, va provocar que, encetada la guerra civil espanyola, la Junta de Defensa Passiva de Catalunya dictés normes sobre l’afer i en el seu cas, la de la construcció de refugis antiaeris. Terrassa era una ciutat industrial amb fàbriques reconvertides en l’elaboració de material bèl·lic, tot i què finalment no va ser no va ser un objectiu estratègic per els franquistes.


Plano de la distribució dels refugis. 1937 / AHT

Com a previsió a Terrassa es va crear un projecte per la construcció refugis distribuïts arreu de la ciutat per donar aixopluc a la seva població. El total a construir era de 7 resguards concebuts i distribuït de la següent manera:

Refugi núm. 1: Al raval de Fermí Galàn (raval de Montserrat) es construiria un túnel de 10 metres d’amplada que aniria des del carrer Cremat al Mercat de la Independència. Les entrades estarien situades, una dins del mercat i l’altre al pati de l’Ajuntament. La cabuda seria per 3.440 persones, dues per m2. En un informe sobre censos de refugis habilitats demanat per la Junta de Defensa Passiva de Catalunya, l’arquitecte dona compte de l’estat dels mateixos a Terrassa a 18 de juliol de 1938. El del Raval s’havia començat a construir amb 25 metres de galeria d’entrada per la part del Mercat. Actualment encara queda part d’aquesta entrada


Projecte del refugi del Passeig / AHT

Refugi núm. 2: de 325 m2 i cabuda de 3.900 persones, estaria ubicat al Passeig sota la part central, donant-hi una volta amb zic-zac, al mig, a l’objecte, donada la seva llargada, de que presenti menys perill en un bombardeig. Les rampes estarien, una davant del carrer de García Humet, la segona a la part baixa del passeig i una tercera a la plaça del Dr. Robert, donant sortida cap el torrent de Vallparadís.

El refugi núm. 3 era format per un llarg túnel de 80 metres que aniria del carrer de l’Era al de Vallhonrat, partit per la meitat i en diagonal als patis jardins de l’Escola Pia i per sota del turó de l’Argila. Tindria una capacitat per a 1.300 persones.
Projecte del refugi de la Escola Pia / AHT

El refugi núm. 4 ocuparia tot el central de la plaça del Progrés. Es projectaven 8 galeries amb dues entrades a llevant i a ponent. Tindria un total de 2.116 m2 i una capacitat per a 4.500 persones.

Refugi de l'Escola Pia / Rafael Aróztegui

El refugi núm. 5 estaria emplaçat a l’antic poble de Sant Pere, al llarg del carrer Alcalde Parellada i la seva prolongació vers a ponent de manera que enllaçaria els dos torrents, amb un total de 1.720 m2i donaria cabuda a 3.440 persones.

El refugi núm. 6: s’ubicaria sota el Mercat de Sant Pere, amb un total de 392 m2 i amb capacitat per 784 persones
Refugi de les Josefines / Rafael Aróztegui

El refugi núm. 7: al patis de Cal Niquet davant per davant del convent de les Josefines i tindria una cabuda de 120 persones.

Refugi de les Josefines / R. Aróztegui

Només tres d’aquest projectes es va portar a terme parcialment. En l’actualitat en queden restes dels mateixos com a testimoni.

D’aquestes actuacions cal destacar el del convent de les Josefines que és el que està en perfecta estat de conservació. Durant la guerra l’església va ser convertida en menjador infantil i el primer pis de l’edifici, en asil de avis. Con refugi no va fer falta. Després de la guerra les monges l’utilitzaven com a fresquera.

Quan va esclatar la guerra l’Escola Pia va ser incautada i, en un principi, es volia que continues amb l’activitat docent. Finalment va acabar com a caserna militar. Això va empenya a portar a terme el projecte núm. 3 dels refugis antiaeris. Es va començar a excavar sota el Turó de l’Argila situat en el pati de l’escola, però es van abandonar pel seu elevat cost. Actualment es pot visitar el tram de refugi que es va construir.

També es va començar la construcció del refugi núm. 1, el del raval de Montserrat, des de els subterranis del Mercat de la Independència. Part del túnel d’uns 20 m. es va destruir arran les obres del pàrquing del raval. Dins el mercat en queda una cavitat que es el que queda de mostra del projectat refugi.

Altres llocs de la ciutat és van improvisar modestos refugis com per exemple els subterranis de l’atri de l’església del Sant Esperit, aleshores convertida en garatge. També en algunes cases benestant com la senyorial Casa Vinyals del carrer Major.

El més complert i que encara es conserva era el de la Torre Salvans, prop de la Barata, on es va instal·lar el president de la República Manuel Azaña.

Acabada la guerra l’administració franquista es va fer seus tots aquest projectes, només canviaren, en els planos, la toponímia catalana per la castellana. També n’afegiren de nous: el núm. 8; situat a la Clínica del Remei i el núm. 9 davant de l’Hospital de Sant Llàtzer a la plaça Dr. Robert.

L’any 1943 la Jefatura Nacional de Defensa Pasiva derogava els decrets anterior sobre aquesta matèria i marcava unes pautes a seguir per provocar entrebancs a les construccions subterrànies, estratègia per afeblir la protecció a Catalunya, en cas d’una altre conflicte bèl·lic.

Font consultada

Arxiu Històric Comarcal. Obres Públiques. Obres no realitzades. exp.2/1937

OLIVA, Jordi. FLORENSA, Joan. VIGUES, Mariona. Una escola implicada amb la ciutat. Escola Pia de Terrassa 1864-2002. Escola Pia de Terrassa. 2002

MORENO, Mar. Los últimos refugios antiaéreos. Diari de Terrassa. 31 desembre 2003. p.10

BOIX, Josep. Los refugios antiaéreos locales. Diari de Terrassa. 23 maig 2003. p. 15

lunes, 15 de abril de 2019

KARTS DE SORBAS




El río subterráneo a mayor profundidad sale a la luz



Un equipo de espeleólogos logra descender 145 metros en los Karts de Sorbas. Dan con una galería llena de agua entre nuevas cuevas, cuyo recorrido está todavía por descifrar

El laberíntico mundo subterráneo que atesora Sorbas no deja de sorprender a la espeleología en su reto de explorar el complejo entramado de las cuevas que parece no tener fin. Las incursiones con bajadas de alto riesgo han alcanzado el que se acaba de convertir en el río subterráneo visto por los ojos humanos a mayor profundidad en este sistema de yeso, el más grande de España y el segundo del mundo de los explorados. Se encuentra a 145 metros de la superficie. Tan solo...

Equivaldría a escalar casi cinco edificios de diez plantas, uno encima del otro, con apenas la ayuda de cuerdas y mucho de intuición, prudencia y entusiasmo. Un equipo, capitaneado por el espeleólogo francés Alain Thibault, afincando en Almería desde hace unos 53 años, ha conseguido llegar hasta esta profundidad.

Sentado en la terraza de una cafetería, Thibault no oculta la alegría propia de un entusiasta de su pasión (ni quiere), para explicar esta nueva aventura del francés que lleva más de una década catalogando las cuevas de yeso de Sorbas.

“Es alucinante, conseguimos llegar a 130 metros de profundidad. Nos topamos con un pequeño paso de apenas 45 centímetros de diámetro”. Y, cómo no, lograron deslizarse y continuar hasta que la belleza les detuvo. “Nos encontramos con tres pozos nuevos, que desembocaban en una especie de sala llena de agua, un lago. Impresionante”. Pero la excursión, si puede llamársela así, acabó por ese día. Al equipo le faltaba cuerda, más material, y el regreso a la superficie fue inevitable. Como el querer ir a por más.

Más cuerda, más material, y si cabe, mayor entusiasmo. Volvieron a esos 130 metros de profundidad. Dispuestos a seguir. “Nos dimos cuenta –y lo dice ampliando su sonrisa– de que no era un lago, sino una galería enorme con un río dentro... A 140, 145 metros de profundidad”. Hasta ese momento, el sifón a mayor profundidad descubierto en Sorbas se situaba a 130 metros de la superficie. Siguieron descendiendo. “Pudimos pasar y nos encontramos con el resto del río”. Y llega la pregunta obvia, o del millón. ¿De dónde procede ese caudal de agua y a dónde desemboca?

Thibault gesticula. “Misterio”. Y ríe: “Seguimos a tope”. Pendiente de seguir descubriendo para confirmar lo que, en el fondo –nunca mejor dicho–, le encantaría. Esta Semana Santa el francés cuenta con refuerzos, un despliegue de espeleólogos procedentes de distintos puntos geográficos del territorio nacional y de otros países europeos, dispuestos a aventurarse, a peinar la zona y a aportar.

Junto a esta galería con río saben que hay otra cueva. “En realidad –explica– son cuatro. Hay un pozo que no sabemos dónde va y que podría ser la continuación. Tendremos que ver...” Puede que alcance a Covadura, una de las cuevas de mayor interés de los Karst de Sorbas por su dificultad con estrecheces de centímetros

Como recapitula Alain Thibault, “es la espeleología, que es así de excitante, saber qué hay dónde va, qué pasa... Es la aventura. La espeleología es una aventura total”.

Más de 200 espeleólogos se dan cita del 17 al 21

Ya en su sexta edición, se ha convertido en una de las citas de mayor interés a nivel nacional del mundo de la espeleología. Son las Jornadas de Exploración, que se celebran esta próxima semana, del día 17 al 21 de abril, a la que acudirán más de 200 aventureros procedentes de otras provincias españolas, como Sevilla o Madrid, y de países como Inglaterra. La mayoría son familias unidas por este deporte, que vienen dispuestas a adentrarse e investigar para luego facilitar datos que enriquezcan el catálogo de los Karts de Sorbas al objeto de ayudar a otros espeleólogos con esta especie de mapa con recomendaciones y, en última instancia, a dar a conocer a la ciudadanía la riqueza que la naturaleza conserva en el subsuelo. “Tenemos que dar a conocer lo que hay en Sorbas para su protección. Sería una catástrofe que lo que naturaleza ha tardado millones de años en crear, el hombre lo destruya”, alerta Alain Thibault, organizador de estas jornadas en las que colaboran cada vez más instituciones (Ayuntamiento de Sorbas, la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial y la Universidad de Almería). El objetivo de este año es “redescubrir Covadura”, a 120 metros de profundidad, una de las cuevas de mayor relevancia del entramado con una topografía, sin embargo, anticuada.

viernes, 12 de abril de 2019

Els indicis apunten a una possible cria





Retorn de l'òliba al Parc del Foix








L’òliba (Tyto alba) és una espècie d’ocell que els darrers anys havia desaparegut com a nidificant al Parc del Foix. És un ocell rapinyaire nocturn que està molt amenaçat i que pateix una forta regressió al nostre país.


En el darrer cens d’ocells de muntanya realitzat a finals del mes de març, s’ha localitzat una parella establerta recentment a tocar del Parc del Foix en una masia abandonada i mig ensorrada que queda situada molt a prop dels límits de l’espai natural.

En aquest mas, justament fa pocs anys diversos components de les associacions naturalistes Còbit i Alytes hi havien penjat una capsa niu per a òlibes. Fins ara no s’hi havia vist cap indici d’ocupació, però el març d’enguany s’ha observat un exemplar reposant a prop de la capsa niu i s’han trobat més d’una vintena d’egagròpiles recents per terra. Tots els indicis, per tant, apunten al fet que la parella de l’òliba observada pugui estar criant dins la capsa niu. Tanmateix, s’ha preferit no destorbar la tranquil·litat del lloc i, en tot cas, la cria es confirmarà més endavant.

L’any 2017, ja s’havia fet un hacking de polls d’òliba a mig camí entre el Parc del Foix i el Parc del Garraf per tal de contribuir a la recuperació de l’espècie a la comarca de l'Alt Penedès. No es descarta que, passats dos anys, aquells polls s’hagin dispersat cap a les proximitats del Foix.

L’òliba és un ocell molt beneficiós per al medi ambient. Està especialitzat a caçar ratolins i talpons en entorns on es combinen petites bosquines i conreus.

miércoles, 10 de abril de 2019

Aplec de Geologia & Geolodia - 2019






L’Institut Català d’Espeleologia i Ciències del Karst (ICEK), co-organitza aquest pròxim i important esdeveniment.

Aprofitem per avançar-vos la celebració de l'Aplec de Geologia i el Geolodia, co-organitzats l'ICEK, que tindrà lloc a Sant Llorenç de Morunys el 10,11 i 12 de maig.

A més de les excursions hi haurà un seguit de xerrades i actes, entre ells una visita al Museu-Centre d’interpretació de la Vall de Lord. Us convidem a participar-hi.


Mail de l’ICEK: institut@icek.cat

martes, 9 de abril de 2019

Nuevas especies encontradas en cuevas de Asturias


Se ha publicado recientemente en la prestigiosa revista ZOOKEYS un artículo fantástico de la mano de Adrienne Jochum, Carlos E. Prieto, Marian Kampschulte, Gunhild Martels, Bernhard Ruthensteiner, Marko Vrabec, Dorian D. Dörge y Anton J. de Winter, titulado "Re-evaluation of Zospeum schaufussi von Frauenfeld, 1862 and Z. suarezi Gittenberger, 1980, including the description of two new Iberian species using Computer Tomography (CT) (Eupulmonata, Ellobioidea, Carychiidae).




En este trabajo se realiza un gran trabajo sobre moluscos del género Zospeum de la región cantábrica, y se describen dos nuevas especies que se han denominado Zospeum gittenbergeri Jochum, Prieto & De Winter, 2019 y Zospeum praetermissum Jochum, Prieto & De Winter, 2019.

El artículo se puede leer y descargar íntegro a través de la web de la revista, os dejamos el enlace directo:


Queremos dar la enhorabuena a los autores del trabajo, en especial a nuestro amigo Carlos E. Prieto. Excelente aportación a la biología subterránea ibérica.tábrica, y se describen dos nuevas especies que se han denominado Zospeum gittenbergeri Jochum, Prieto & De Winter, 2019 y Zospeum praetermissum Jochum, Prieto & De Winter, 2019.




domingo, 7 de abril de 2019

Los finalistas son...







Ya tenemos los finalistas en el VII concurso internacional de fotografia de flora y fauna cavernicola



En este nuevo concurso de fotografía se han recibido cerca de 250 fotografías, de 23 países distintos y con cerca de 50 participantes. Algunos de esos países son, por ejemplo: Australia, Kirguistán, Puerto Rico, México, Japón, Bolivia, Montenegro, Bolivia, Croacia, etc... Ha sido una decisión difícil, pero aquí tenemos a los 20 finalistas